Dos hombres
corren en una tienda de artículos para el hogar
corren desde la
sección cocina
riendo
soleadamente
en dirección
segura hacia una simulada habitación en donde se tiran
a regodearse en
una vitalidad que explota
en una cama de
ensueño sobre un plumón verde como una pradera en una mañana de noviembre
en su carrera
han sido detectados por amas de casa y por familias enteras
por guardias de
seguridad y vendedores especializados en grifería
atónitos y
narcotizados por la energía de la unión de un hombre y un hombre
que corren como
niños en un parque de diversiones
y se tiran en
una cama mansa que los recibe en sus brazos
se dicen las
palabras amables propias de los hombres que vuelan
y todos escuchan
con atención
escondidos
detrás de los armarios y acuclillados tras las mesas de luz como trincheras en
oferta
poniendo todo
su esfuerzo en oír las palabras que se dicen en la cama
entonces
sienten confusión primero
y después vergüenza
uno al lado del
otro
y finalmente no
pueden evitarlo
y se abalanzan
sobre la pareja que ajena a todo
descubre las
posibilidades de la existencia
caen uno tras
otro sobre ellos y se desata la matanza
que les
devolverá por fin
el velo de
tranquilidad.
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