Tres poemas para mis putas · 1


La que disputé y gané primereando

Con el Pardo estábamos enloquecidos
tenía un vestidito blanco en red
y nosotros veníamos del casino
de ganar como quinientos pesos cada uno
nos habíamos comprado unos vinos
y los habíamos tomado con coca en una vereda
sintiéndonos invencibles.
El vestido hablaba
con los viejos acodados en la barra
oblicuos como árboles muriendo
a punto de caer
secos y sedientos
comidos por las hormigas de la soledad.
Nosotros nos debatíamos nerviosos el uno con el otro
discutiendo quién iría primero
mirándola sin cerrar trato con nadie.
No me pregunten cómo ni cuándo
pero sin darme cuenta estuve ahí
hablándole al oído
como un infalible galán
hablándole con la verga.
Primereado, el Pardo me miraba
no puedo decirles qué fue lo que dije
pero inmediatamente me subieron junto a ella
a un Renault 18 con vidrios negros
me cagué hasta el pecho
y así con el julepe me llevaron a un hotel
donde le pregunté sobre su vida
tenía novio
y cuando preguntó por mi rosario
le hablé de Dios.
Acabé con tristeza
católico, desorientado y arrepentido
y nos metieron otra vez
al 18 polarizado.
Cuando volví al prostíbulo
como un deja vu el vestido en red
la negociación
los viejos en plano inclinado
y sentí caminar por mi espalda
las hormigas
secándome.

No hay comentarios:

Publicar un comentario