La que disputé
y gané primereando
Con el Pardo
estábamos enloquecidos
tenía un vestidito blanco en red
y nosotros
veníamos del casino
de ganar como quinientos
pesos cada uno
nos habíamos
comprado unos vinos
y los habíamos
tomado con coca en una vereda
sintiéndonos
invencibles.
El vestido
hablaba
con los viejos
acodados en la barra
oblicuos como
árboles muriendo
a punto de caer
secos y sedientos
comidos por las
hormigas de la soledad.
Nosotros nos
debatíamos nerviosos el uno con el otro
discutiendo quién
iría primero
mirándola sin
cerrar trato con nadie.
No me pregunten
cómo ni cuándo
pero sin darme
cuenta estuve ahí
hablándole al
oído
como un infalible
galán
hablándole con
la verga.
Primereado, el
Pardo me miraba
no puedo
decirles qué fue lo que dije
pero
inmediatamente me subieron junto a ella
a un Renault 18
con vidrios negros
me cagué hasta
el pecho
y así con el
julepe me llevaron a un hotel
donde le
pregunté sobre su vida
tenía novio
y cuando preguntó
por mi rosario
le hablé de
Dios.
Acabé con
tristeza
católico,
desorientado y arrepentido
y nos metieron
otra vez
al 18
polarizado.
Cuando volví al
prostíbulo
como un deja vu
el vestido en red
la negociación
los viejos en
plano inclinado
y sentí caminar
por mi espalda
las hormigas
secándome.
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