Ya debería haberme acostumbrado
lo admito
¿que no te cuente, que te avergüenza?
pero miráte
vos también en el espejo
como te miro yo
y vas a entender
por qué te tengo que dedicar
casi una paja al día
si pudieras verte
tan solo una sola vez a caballo de mi
cuerpo
con los ojos apretados y estirando el
cuello
elevándote hacia el cielo.
Vos también
te clavarías una
pensando en vos.