Huida


Celso se llamaba y casi lo besé
escapé veloz lo más rápido que me dieron las piernas
de su cara blanca y de sus grandes ojos tristes de vampiro
te busqué en la oscuridad boscosa y corrí
hundiendo mis pies en el acelerador y en la heterosexualidad
cruzando los semáforos el humo las luces
las botellas y los guardias de seguridad
huyendo de la caricia de dos vergas
iguales y redundantes
tropecé con un cordón y tumbé
yo y el auto y mi hombría también
ese julio a la madrugada
creyendo que moría te escribí
mensajes propios de un hombre
a una mujer.

2 comentarios:

  1. Si de una buena vez por todas queres debutar te te presto la verga: no percha perpendicular de los mástiles en las embarcaciones a vela. Un marinero amigo!

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