Celso se
llamaba y casi lo besé
escapé veloz lo
más rápido que me dieron las piernas
de su cara blanca
y de sus grandes ojos tristes de vampiro
te busqué en la
oscuridad boscosa y corrí
hundiendo mis
pies en el acelerador y en la heterosexualidad
cruzando los
semáforos el humo las luces
las botellas y
los guardias de seguridad
huyendo de la
caricia de dos vergas
iguales y
redundantes
tropecé con un
cordón y tumbé
yo y el auto y
mi hombría también
ese julio a la
madrugada
creyendo que
moría te escribí
mensajes
propios de un hombre
a una mujer.
Si de una buena vez por todas queres debutar te te presto la verga: no percha perpendicular de los mástiles en las embarcaciones a vela. Un marinero amigo!
ResponderEliminarExcelente.
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